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 Típico día de trabajo (Priv. Drakgex)

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Aradia
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MensajeTema: Típico día de trabajo (Priv. Drakgex)   Dom Ago 30, 2015 1:43 am

No tenía muchas ganas de alejarse de su casa, así que había ido a un pueblo pequeñito justo en la linde del bosque. Ya había ido otras veces, pero no solía vender mucho así que tampoco lo visitaba muy a menudo. Ese día, los habitantes estaban cumpliendo con su tradición de no comprarle nada. Estaba siendo una mañana realmente aburrida.

El sol ya estaba bastante alto, y el calor era abrasador. Aradia había montado su puesto en el mercado, pegado a un callejón donde le diera la sombra. A pesar de eso, Aradia llevaba una sombrilla de encaje negro, y se abanicaba con un pai pai, sentada en una banqueta plegable de lona. Ese día hacía un calór horrible. Llevaba una túnica ligera gris claro hasta los pies adornada con un par de cinturones finos. Se había recogido el pelo en un moño alto adornado con un par de costillas de procedencia indeterminada, y llevaba varios colgantes de símbolos mágicos. Un par de sandalias de cuero descansaban junto a sus pies descalzos.

-¿Y cual dice que auyenta a los trolls?- preguntó por enésima vez la señora que buscaba entre varias piedras expuestas.

-La azul, la azul ahuyenta a los trolls.- respondió Aradia en tono aburrido. Claro que esa señora no sabía que no ahuyentaba a los trolls en los que ella estaba pensando, si no a una variedad bastante más pequeña y menos agresiva. Pero claro, la señora no estaba dispuesta a pagar más por protecciones más potentes.

El puesto consistía en una tabla forrada de piel sobre un caballete de madera. Sobre la tabla había un par de expositores para colgantes y atrapasueños, cestas de piedras encantadas, amuletos y frasquitos de pociones. Tenía otros tenderetes más elaborados, pero le daba pereza llevárselos a ese pueblucho, además de que no le cabían en la maleta. una maleta con patas de pollo, que tamborileaba con las uñas a medio metro de su ama y que estaba empezando a cansarse de la clienta indecisa.
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MensajeTema: Re: Típico día de trabajo (Priv. Drakgex)   Lun Ago 31, 2015 12:20 am

Tras viajar durante cerca de un mes, por tratarse de un trayecto que habíamos realizado prácticamente a ciegas hacia el mar y lo que hubiera mas allá, estábamos terriblemente cansados. Y aunque teníamos que ponernos en la ardua tarea de explorar aquellas tierras totalmente ajenas a Antilea, no teníamos los ánimos suficientes. El grupo de barcos que había partido de Antilea había estado compuesto por tres, pero debido a la tormenta terrible que hubo en mitad de camino no quedo mas que el nuestro y otro que había marchado mas hacia el norte, y desde ese momento lo habíamos perdido de vista. Así que solamente estábamos nosotros, un grupo de Finlywe y algunos humanos que llego a una tierra desconocida plagada de bosques que por un instante me recordó a la tierra de donde yo procedía. Esa cantidad tan inmensa de naturaleza y de energía era propia de las poblaciones Finlywe, y eso fue lo que mas me llamo la atención.

-Tal vez hemos vuelto a Skelris? -habíamos llegado a comentar en cierto momento. Pero luego se desmintió porque los pocos habitantes que habíamos encontrado por el camino eran humanos, y no habíamos avistado en ningún momento un solo Finlywe que no fuera de los nuestros.

Cuando hallamos una población de entre esos bosques, buscamos entre las callejuelas de aquel poblado algún puesto donde poder obtener algunos alimentos agradables. Llevábamos días comiendo trigo y lechuga que habíamos encontrado en algunas granjas que no estaban siendo cuidadas en el momento en el que nosotros pasamos por aquellos lares. Pero no podíamos continuar de aquel modo. Yo deseaba probar un pedazo de carne, algo suculento. Cuando entramos en el poblado, dos individuos se acercaron velozmente hacia nosotros. Uno de ellos sonrió a mi compañero, y comenzó a hablarle en un idioma extraño con una aparente exagerada amabilidad.

Este me intenta engañar. Lo se -dijo mi compañero de la guardia.

Pero el individuo continuaba hablándole. Y le llego a decir algo como “no no, engañar no”, en nuestra lengua. Conocía el idioma de los Finlywe, y yo todavía no me explicaba como era aquello posible. De pronto el individuo extrajo lo que pareció una daga, de una extraña forma y acuchillo a mi compañero, el cual soltó un quejido repentino. Extraje mi espada y con rapidez golpee al desconocido, causándole un importante corte en su brazo izquierdo. Aun así el fue mucho mas veloz y pudo escaparse de nosotros antes de que pudiéramos continuar siguiéndolo. Me gire hacia mi compañero.

-Te encuentras bien? -le pregunte-. Tiene mala pinta.

Su herida no tenia el tono rojizo amoratado propio de la sangre Finlywe, sino que se había vuelto de un color verde.

-Me ha robado -admitió mi compañero de la guardia-. Me ha robado el pequeño bolso de cuero donde llevaba las monedas de oro.

-Me encuentro mal. Estoy mareado, me estoy empezando a encontrar mal -dijo el.

El tono de su piel se había comenzado a volver de un tono amarillento, y además su cabello se había secado de repente, en escasos segundos. Aquella daga debía llevar veneno, por si su plan de robarle lo que llevara encima no surtía efecto, por lo menos dejar un buen daño a la víctima. Y había conseguido ambas cosas. Rápidamente buscamos algún lugar en el poblado donde hubiera alguien que vendiera aquella clase de cosas que usaría alguien para curar una herida semejante; guiándome por la intuición llegamos a una pequeña callejuela donde había un pequeño puesto regentado por una mujer, donde había algún montón de amuletos y objetos extraños de usos que no era capaz de comprender. Con la esperanza de que me comprendiera, y de que tuviera aquello que necesitábamos, nos acercamos al puesto y yo acerque la herida de mi compañero a la regenta del puesto, señalando, pero sin mediar palabra. Para que no pensara que era tonto o algo semejante, le hable en mi idioma, imagine incomprensible para la mujer:

-Tiene una herida. Necesitamos ayuda -dije.
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Aradia
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MensajeTema: Re: Típico día de trabajo (Priv. Drakgex)   Miér Sep 02, 2015 5:55 pm

La tarde se animó con la llegada de un grupo de extrangeros. Tenían una pinta bastante rara, lo que provocó comentarios entre los dueños de los puestos y los lugareños. La señora a la que estaba atendiendo dio un respingo al verlos acercarse. Traían a uno a rastras, con una cara horrible.

-Ay, ay, falsa viuda, qué mal.- comentó cubriendose la boca con las manos.

Aradia se inclinó sobre su puesto para ver mejor, confirmando que era efectivamente falsa viuda. Los ladrones de la zona usaban cuchillos empapados de ese veneno. Provocaba parálisis y náuseas, y permitía huir sin problema a los ladrones, pues sus víctimas no estaban en condiciones de perseguirlos. No era mortal, pero las heridas hechas con armas envenenadas se infectaban muy fácilmente.

-Suerte que les han atacado chorizos locales, si no a ver cómo atiendo a esta gente sin entender lo que dicen.- dijo la bruja, levantándose de su asiento. Señaló al suelo, para que le tumbasen al herido. -Y suerte que sois tan altos y el ratero solo le ha llegado al vientre...

Chasqueó los dedos y la maleta se acercó trotando. Aradia sacó una bota, un par de pañuelos y un frasquito de cristal con un líquido espeso morado dentro. Derramó una gota de líquido en la palma de su mano y este tomó forma sólida, redondeada. Le tendió la píldora a Drakgex.

-Toma, que se trague esto.- le dijo, señalando la píldora y luego la boca del herido.

El líquido de la bota era claro como el agua, pero desprendía un olor fuerte a hierbas. Aradia no se molestó en decirle que iba a escocer, no lo iba a entender, y roció el contenido sobre la herida, enjugándola luego con un pañuelo para limpiarla. Repitió el proceso un par de veces, y hizo que otro de los acompañantes presionase el pañueño sobre la herida mientras ella iba a improvisar unas vendas.

Durante toda la cura, la expresión de Aradia era tan calma como si estuviese haciendo ganchillo. Le habían venido últimamente tantos casos como ese que podría hacerlo con los ojos cerrados. El herido se levantaría en un par de horas con agujetas pero curaría bien. Lo problemático iba a ser pedirles el pago a esa gente si no podía hablar su idioma. << ¿De dónde serán?>> La señora a la que habían estado atendiendo antes se acercó para susurrarle algo al oído.

-Nunca los había visto pero... creo que sí había oido hablar a alguien sobre gente así. Un par de forasteros de la posada.

-Traigamelos- pidió la bruja- Puede que sepan hablar su idioma.
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MensajeTema: Re: Típico día de trabajo (Priv. Drakgex)   Vie Sep 04, 2015 2:38 am

La mujer a cuyo puesto nos habíamos aproximado, nos atendió en seguida sin dilaciones. Dijo algo repetidas veces pero no llegue a comprender de que se trataría. Por un momento me recordó a la genérica, el lenguaje que hablaban los humanos, pero con un acento muy extraño que me impidió identificar palabra alguna. Se ocupo sin problemas de mi compañero, que tenia una herida en el vientre, posiblemente debido a que el ladrón era de una estatura mucho menor. Le pagaría, con las monedas que tenia. Monedas de oro puro que sin duda aceptaría aunque no tuvieran el sello que fuera propio de aquellas tierras.

Los Finlywe somos conocedores del arte de la sanación, pero en aquel lugar tan extraño y alejado de nuestra Skelris, no teníamos ni siquiera un ungüento básico que pudiera frenar los venenos o desinfectar las heridas. Aquel puesto había sido la mejor opción, y ideas, me había sorprendido la rapidez con la que había actuado aquella mujer, identificando -posiblemente- aquello de lo que se trataba el veneno que había penetrado en la piel de mi compañero, y lo había sanado al instante, con una calma inmensa.

-Te lo agradezco, te pagare bien -dije, en nuestro idioma. Aunque posiblemente no nos comprendería. Entonces trate de indagar en mi mente para tratar de recordar la lengua genérica, el idioma de los humanos-. Yo te gracias, oro redondas! -dije literalmente, en la lengua genérica.

Por un momento sentí que yo era la vergüenza de los Finlywe. La mayoría de nosotros comprendía a la perfección esta lengua, y la dominaba a la perfección. El tiempo estaba de nuestro lado, y nos permitía tener un margen muy amplio para aprender mas y mas cosas, y entre ellas, idiomas. Pasaron algunos minutos hasta que una anciana llego acompañada de dos extraños individuos. Uno de ellos tenia el semblante serio, cabello oscuro largo que caía hasta su pecho y dejaba caer una espesa barba con algunos mechones grises; el otro en cambio tenia un semblante mas dulce, casi parecía un niño con cuerpo de adulto. Ambos llevaban una indumentaria de cuero, parecían cazadores.

-Me entiendes, verdad? -me pregunto el de rostro infantil. No pude evitar abrir los ojos por mi sorpresa-. Me lo imaginaba. Son Finlywe, son del este. No sabemos mucho de sus tierras, pero están conectadas con Kalesia, la ciudad que hay mas allá del mar del este -explico en lengua genérica dirigiéndose entonces a Aradia.
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MensajeTema: Re: Típico día de trabajo (Priv. Drakgex)   Sáb Sep 05, 2015 10:03 pm

Aradia alzó una ceja. Esperaba que eso del oro significara que iba a pagarle. Cuando llegaron los ''intérpretes'' y le explicaron quienes eran los forasteros y de dónde venían, la mente de la bruja viajó al pasado, a un viejo libro de leyendas que su abuela le leía por las noches. Aún debía tenerlo por casa. << Debería buscarlo cuando vuelva...>>

Los gatitos sacaron una bolsa de oro, y Aradia se guardó el equivalente al precio que había pedido, inspeccionando con parsimonia cada pieza de oro. No pensaba sacarles más porque fuesen de fuera, aún no sabía si le compensaba tenerlos de enemigos. << Aunque manda huevos acabar así por un ratero cualquiera.>>

- Muy bien, hay que llevar a este hombre a descansar a algún sitio que no sea el suelo- dijo. Comprobó el pulso del enfermo y si tenía fiebre. Todo bien. Les dijo a los intérpretes que les condujeran a la pensión donde se estaban hospedando ellos y le pidiesen una habitación.- A no ser que prefieran dejarlo en el suelo. Yo tengo que recoger esto.

Aún quedaba mucho dia por delante, pero con lo que había ganado con la cura ya había ganado lo que solía ganar en ese pueblo en una jornada, y no creía que le fueran a comprar mucho más. Empezó a recoger sus materiales y a meterlos en la maleta.
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MensajeTema: Re: Típico día de trabajo (Priv. Drakgex)   Dom Sep 06, 2015 7:12 pm

—¡Ven y comparte con nosotros la alegría de que lo has curado! —dije esbozando una amplia sonrisa.

Había curado a nuestro compañero, miembro de la guardia, y nosotros por nuestra cuenta no habríamos podido hacer nada estando solos, de no ser por ella. Me dio la impresión de que nos habría cobrado menos, al fin y al cabo no fueron demasiadas las monedas que aceptó. No conocía la moneda que habría en aquellas tierras desconocidas, pero imaginaba que el oro se valoraría del mismo modo allí, que en nuestra tierra Skelris.

—Díselo, idiota, ¡díselo! Tiene que venir con nosotros —insistí, dirigiéndome entonces al individuo que sí conocía nuestro idioma—. Tiene que probar nuestro delicioso licor de Karutnia , el licor de Espíritus que te lleva bien lejos. Tiene que probarlo, es una compensación más por su servicio.

Tal vez estaba exagerando algo más, pero prefería intentar llevarme bien con la gente local de esas tierras, antes que buscar enemistades. Pensando aquello, recordé el terrible suceso de cuando dio comienzo nuestra guerra contra Tuitusk, cuando durante una exploración al sur de Tuitusk, los humanos vieron nuestros guerreros bien armados y tomaron aquello como una ofensa, un símbolo puro y directo de que declarábamos la guerra. Obviamente, se trataban de humanos, estúpidos individuos a quienes la fortuna les había sonreído, y a quienes su número favorecía siempre. Pero no más que eso.

Alcé una botella de tono violeta, que transparentaba y en su interior mostraba un líquido negruzco y algo espeso.

—¡Licor de Karutnia! Todavía no conozco nadie que haya aguantado una botella entera de esto —comenté.

No esperaba que le tradujera todo, pero sí esperaba que la muchacha viniera con nosotros. Pensé en ofrecerle algunas monedas más, para invitarla a que nos acompañara, pero en seguida recordé que los humanos interpretaban el gesto de ofrecer a alguien oro por compañía, como algo vasto y desagradable; Debía tener algún significado literal muy molesto para ellos, así que sencillamente golpeé con mi codo nuevamente al “traductor”, para que le hiciera saber a la dama que mis deseos era que nos acompañara hasta la posada.
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MensajeTema: Re: Típico día de trabajo (Priv. Drakgex)   Miér Sep 09, 2015 12:27 am

Aradia hizo una mueca de desagrado. No le apetecía nada acompañar a un puñado de soldados que con toda probabilidad acabasen muy borrachos, en una pensión roñosa y ruidosa llena de gente a la que no quería ver. Fue a rechazar la oferta cuando uno de los dos hombres intérpretes, el más serio, se acercó a ella.

-No creo que sea oportuno contrariarles, aún no sabemos mucho de ellos. Y usted aún podría sacarles más dinero, no parecen tener un curandero.- le susurró.

La bruja unió las yemas de los dedos, pensativa, aceptando al final acompañar a los soldados extrangeros a su celebración.

-Pero antes dejadme recoger.

Caminó a la misma altura que los intérpretes, cerca de la cabecera el grupo, con su maleta trotando tras ella, y el gato negro al hombro, que no quitaba ojo de encima a los soldados. La pensión tenía un bar en la planta baja y varias habitaciones en la superior, a las que se podía acceder a través de una balconada y escalera exterior. A pesar de ser un pueblo pequeño, había bastante bullicio en el bar. Como Aradia había predicho; sucio y ruidoso. El hombre de la cara aniñada fue a pedir hospedaje para los soldados, bebida y comida. Aradia se preguntó si pensaba invitarles él.
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MensajeTema: Re: Típico día de trabajo (Priv. Drakgex)   Dom Sep 27, 2015 4:39 am

Cuando llegaron al bar, Drakgex fue quien se acerco finalmente a la barra. Pidió alguna bebida alcohólica, aunque no parecieron comprenderlo. Comenzó a sentirse molesto con la incompetencia del tabernero, que lo miraba con cierto desden, despreocupación yu prácticamente un interés nulo en interactuar con el Finlywe. Se acerco a Drakgex uno de los soldados, y poso su mano sobre su hombro. Le dijo algunas palabras, tratando de tranquilizarlo, y poco después Drakgex sonrió y se aparatero. Fue entonces cuando el otro Finlywe pidió un poco de licor de Karutnia, en la lengua genérica.

—Nosotros no tenemos algo parecido —comento el dueño del bar—. Ni siquiera había oído hablar sobre eso nunca antes.

Entonces el Finlywe extrajo una pequeña botella de uno de los bolsillos de la capa que cubría su armadura. Una pequeña botella marrón donde guardaba un poco de aquel licor. Le ofreció al dueño del bar tomar un vaso y servirse ñu poco de aquello. El dueño del bar aceptó y el Finlywe dejo caer algunas gotas sobre el vaso. Le sugirió mezclarlo con agua, pero el dueño del bar, herido en su orgullo, tomo la botella pequeña del Finlywe y vertió mas contenido sobre su vaso. Lo tomo de un trago, un único trago limpio, y su rostro se volvió rojizo. Se fue corriendo hasta el grifo y lo abrió, llenando el vaso con agua y bebiendo durante un largo rato. El Finlywe que le había propuesto probar aquello soltó una carcajada, y lo mismo hizo Drakgex cuando observo la situación y lo comprendió, y también el resto de los Finlywe. El dueño de la taberna se marcho, subiendo las escaleras hasta la parte superior de aquel local. Entonces el Finlywe que había realizado aquello, entro en la parte en la que se encontraba previamente el tabernero, y tomo unas cuantas botellas.

—Ya tengo algo para nosotros —dijo el, acercándose ahora a una mesa frente a la que Drakgex, los otros Finlywe y Aradia se habían sentado—. No se que es, pero a lo mejor esta bueno. Esto parece que tiene bayas —dijo por ultimo.

Luego trajo algunos vasos, uno para cada uno, bastante amplios y cristalinos. Drakgex se dirigió entonces a Aradia. Aunque no le dijo nada, le hizo unas señas con las manos para que comprendiera que la invitaba a tomar aquello que desease.
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MensajeTema: Re: Típico día de trabajo (Priv. Drakgex)   

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