Isílnaren - Rol medieval fantástico
 
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 Mithöldir Víðárson

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Mithöldir Víðárson
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MensajeTema: Mithöldir Víðárson   Dom Ago 07, 2016 11:10 pm

Nombre: Mithöldir Víðárson
Edad: 20 años aparentes.
Raza: humano.
Descripción física: es un hombre joven, bastante alto (aproximadamente 1,89m), tez blanquecina pero curtida. Cabellos cobrizos y ondulados. Es corpulento. Rostro afilado pero de apariencia amable, siempre sonriente.
Carácter:  No suele ser una persona confiada, pero peca de risueño. Ríe por cualquier cosa, con bastante facilidad. Normalmente es muy atento tanto con  los conocidos como con los desconocidos, en el sentido estricto de la palabra. Presta atención a todo lo que tengan que decirle los demás. Generalmente se esfuerza por ser tan empático como puede, pero a veces simplemente no puede comprender a los demás; es irascible por lo que generalmente reacciona mal ante alguna adversidad u ofensa, pero trata de mantener la calma en todo momento, reprimiendo cuanto puede, la impulsividad.

 Historia pasada.  

Las noches de ventisca resultaban tan eternas. La oscuridad se cernía sobre aquella región y no volvía a verse un ápice de luz hasta muy pasada la ventisca. Generalmente pasaban días hasta que se calmaba el temporal, y era capaz de vislumbrar un poco de luz. Cuando era un niño mis cabellos eran mas dorados que cobrizos, de un tono tan brillante que resultaba muy fácil de reconocer. Así me había encontrado mi padre después de un día de caza. Me había escondido en la caverna donde vivíamos. Era una caverna gigantesca, lo suficientemente grande como para que una ciudad se formara en su interior. Había sido sostenida desde dentro con numerosas columnas que reforzaban, de modo que nos mantenía seguros allí abajo. En los inviernos era el refugio perfecto; con el fuego encendido y protegidos de los mortales vientos helados, habían crecido allí varias generaciones de nórdicos.



Era común encontrarse con el bardo Hafnar en la edificación central dentro de la caverna. Pues si, había casas en el interior de aquel lugar, muy semejantes a las que hacíamos en el exterior. Amplias casas de madera, por lo general de una única habitación, que eran repartidas por toda la caverna. En el centro había una especie de plaza circular, en cuya zona central había una edificación bastante alta, que ascendía a modo de columna hasta el techo de la caverna. Allí dentro era donde se realizaban las reuniones, y cuando no, las celebraciones. Hafnar siempre se encontraba allí tocando su laúd y cantando canciones sobre la vieja Isílnaren y las historias que conocía del viejo mundo.  Corrían tiempos difíciles en los cuales los habitantes mas valiosos eran los cazadores de inmortales. Mi padre era uno de ellos, también mis hermanos. Cada cierto tiempo los inmortales se aproximaban a las ciudades que había por las montañas del norte de la vieja Isílnaren, y destruían completamente ciudades y poblados enteros. Los cazadores recorrían las montañas salvando muchos de aquellos poblados, pero muchas veces no podían evitar que los daños fueran bastante importantes. Al fin y al cabo ellos hacían patrullas, pero casi siempre eran tomados por sorpresa por emisarios que anunciaban un nuevo ataque en cualquier zona del territorio nórdico. Hafnar cuando había sido joven, había querido ser un cazador de inmortales también, al igual que todos en su familia. Sin embargo todos los miembros de su familia habían fallecido y ahora no hacia mas que dedicarse a honrar su memoria cantando y tocando canciones en aquella caverna. Aquella noche cantaba sobre la vieja Isílnaren, cantaba sobre los tiempos en los que existía una hegemonía que parecía no tener fin; cuando las ciudades se extendían en el horizonte, y la gente vivía en paz.

Había crecido con esas historias, pero creciendo en un entorno frió, donde cualquier día podía ser el ultimo para cualquiera de los habitantes de aquel pequeño poblado en la caverna; y era igual con el resto de los poblados del norte. Me cuidaba Meredith, una muchacha de cabellos cobrizos, cinco años mayor que yo, cuando ni mi padre ni mis hermanos estaban en casa. Ella me enseño prácticamente todo durante mis primeros años de vida; me enseño a leer, escribir buenos versos…. Algunas veces el menor de mis hermanos —pero aun mayor que yo—, se quedaba con nosotros pues todavía no sabia leer, y gozaba de la compañía de Meredith también.



Cuando mi padre falleció, yo tenia dieciséis años. Cada dos semanas mi padre había estado regresando a nuestra casa. Compartía con nosotros la queja que sentía por la diseminación que había de los pueblos nórdicos. El pensaba que debía existir una unión, que era la única solución para poder afrontar a los inmortales, y sobrevivir mucho mas tiempo. En aquellos tiempos los cazadores de inmortales eran instruidos como si fueran mercenarios, para después cobrar a los poblados que los contrataban, a cambio de protección. Pero el no estaba de acuerdo con eso; el pensaba que los cazadores de inmortales debían ser instruidos en cada uno de los poblados del norte. Creía que debía formarse una confederación o unión de los pueblos nórdicos para poder suministrar a los que decidieran seguir el camino de proteger a los pueblos del norte de los inmortales, lo que pudieran necesitar, además del correspondiente dinero. No todos consideraban que aquello hubiera sido una buena opción; de hecho tenia bastantes enemigos. La mayoría de los cazadores de inmortales provenían de aquel poblado de la caverna, y habían formado un comercio cerrado mediante el cual se lucraban en base a la desesperación de los poblados del norte. Era un propósito deshonesto, pero a decir verdad ellos no se habían percatado de que habían estructurado poco a poco aquel sistema de defensa, de aquel modo. Descontentos con la decisión de mi padre, lo habían dejado pelear a su suerte contra un inmortal, dejando también junto a el a mis hermanos. Aquel día, regresaron los cazadores, y no estaba con ellos ni mi padre, ni mis hermanos. Siempre los culpe por haber abandonado a mi familia, pese a que no tenia la mas mínima prueba; de hecho, ellos habían llorado y habían fingido que no había sido a propósito, toda la ciudad los había creído.



Pase el siguiente año viviendo en la casa de Meredith, una pequeña casa de madera situada en la zona oeste de la ciudad, en la parte mas profunda de la caverna. Ella tenia las mismas sospechas que yo, sin embargo nunca hablábamos de lo sucedido. La gente había hecho una celebración en honor a mi padre y mis hermanos, y en esa misma celebración se había puesto en pie Jorath , el capitán de la ultima caza, aquella en la que había fallecido mi padre. El propuso un cambio entre la sociedad de los cazadores de inmortales, anuncio a la ciudad que tributarían mucho mas a los poblados del norte, para que la ciudad pudiera desarrollarse mucho mas rápido. Fruncí el ceño, en aquellos momentos habría deseado tener un arco y habilidad para usarlo, clavar una flecha en la garganta de aquel miserable. Toda la gente de la ciudad lo apoyo, contenta con la decisión y habiendo dejado muy en el olvido el ideal de unión que había propuesto mi padre, únicamente pensando en las palabras de Jorath, «progreso», «desarrollo de nuestro pueblo», «precio por nuestro sacrificio»… después de aquel día, empecé a entrenar todo cuanto pude. Día tras día blandí una de las espadas que todavía conservaba de mis hermanos, y practique contra buenos amigos de la ciudad. Meredith me enseño a utilizar el arco, era mas diestra de lo que habría imaginado. Y durante aquel mismo año, comencé a pasar mucho tiempo en las dos tabernas mas importantes de nuestra ciudad. Localizadas en el extremo oeste y este de la ciudad, puntos claves donde se reunían viajeros de otras regiones del norte, y buen lugar donde conseguir socios para nuevas empresas. Compartí en varias ocasiones el ideal de mi padre, el mismo que yo compartía, y conseguir formar un pequeño grupo de gente que estuvo de acuerdo, y estuvo dispuesta a compartirlo por el resto del norte. Aquello hizo que el ideal creciera, y que el nombre Víðárson comenzara a tener cierto renombre en la mayoría de los poblados nórdicos. Si bien muchos pensaban que tan solo en aquel entonces era un muchacho joven con ideas difusas, incapaz de llevarlas a cabo, también comencé a recibir correspondencia; gente que estaba de acuerdo, tan de acuerdo que prometían lealtad y sus propias vidas si la empresa seguía su camino hacia delante. Durante aquel tiempo aprendí muchas cosas mas, gracias a los viajeros que pasaban por aquellas tabernas. Aprendí a pelear mucho mejor, luchando contra viejos mercenarios, también a dominar levemente la voluntad, aquella magia que tan misteriosa todavía seguía siendo para mi, también empecé a leer grandes tomos de historia y conocimientos diversos; trate de instruirme tanto como pude.

Empecé a viajar por las montañas del norte, acompañado de Meredith, que abandono la ciudad de la caverna para ser mi compañera de viaje. Pueblo por pueblo, en las tabernas o el centro de los poblados, trataba de explicar mi idea de unificar todos los pueblos del norte en una confederación, con el objetivo de que tanto la defensa como los recursos fueran repartidos para el beneficio general. Sabia que aquello no agradaría lo mas mínimo a la gente de la ciudad bajo la caverna, pero también sabia que muchos estarían de acuerdo, muchos con los que me había encontrado en las tabernas. Al cabo de algunos meses, cuatro poblados formaron la primera unión de los pueblos del norte, la confederación norte. Se unieron por primera vez en el pedrusco ancestral, conocido por ser el punto de encuentro para muchos mercaderes y viajeros del norte.



Pasaron dos años de bastantes cambios formados por aquella nueva unión de los pueblos del norte. Meredith había estado a mi lado durante todo aquel tiempo, pero había decidido que lo mejor era que regresara a la ciudad bajo la caverna, para poder ver como estaba el ambiente en aquella ciudad; además, era su hogar y seguiría siéndolo. Me dejo cuando yo tenia veinte años, y yo permanecí en el poblado mas cercano a la piedra ancestral, con la intención de asistir a las continuas reuniones que eran formalizadas por la unión nórdica. Viví en una pequeña posada, sin pagar absolutamente nada debido a que el tabernero compartía nuestros ideales, y consideraba un privilegio mi presencia; durante el primer periodo de tiempo le había pagado con el dinero que tenia, pero en cuanto no dispuse de mas monedas, acabe aceptando su amable oferta. Tenia veintiún años cuando comenzaba a hablarse de Asamblea Norteña . Los preparativos para una reunión a la cual asistirían todos los lideres de cada uno de los poblados del norte; inclusive se hablaba de la asistencia del líder de la ciudad bajo la caverna. Hacia dos años que no sabia nada de Meredith, únicamente recibía alguna que otra carta en la que me comentaba que la gente parecía mostrar mas simpatía hacia el pensamiento de mi padre, aquel que yo en aquel entonces estaba tratando de expandir.

Me había contado que el líder de la ciudad bajo la caverna, había mostrado una postura muy interesada respecto al resto de los norteños, y aunque aquello beneficiaba económicamente a la ciudad, sus habitantes no estaban de acuerdo con hacer aquello a sus hermanos de sangre. La mayoría de los habitantes de la ciudad, tenían parientes en otros poblados del norte, y deseaban que tuvieran la misma seguridad y suerte que ellos tenían en aquella ciudad. Aquello coloco en muy mala posición al líder, que acabo siendo destituido. El vecino de Meredith, Vestan, fue quien acabo asumiendo el control de la ciudad, y para la fortuna de todos, compartía el pensamiento que cada vez se iba extendiendo mas. En el año 42 de la tercera era, ya se estaba hablando de realizar la reunión definitiva, aquella que acabaría decidiendo el futuro de los pueblos del norte. Se realizaría alrededor del pedrusco ancestral, un punto central entre los pueblos del norte, perfecto para que todos pudieran asistir. Lo cierto es que hacia tiempo que yo no predicaba aquellos ideales por cuenta propia, ellos se habían propagados por si mismos, pero estaban siendo propagados en mi nombre por lo cual todo el mundo me tenia de algún modo como referencia. Meredith había llegado junto con Vestan, dos semanas antes de la fecha en la que se había decidido realizar la asamblea norteña. La asamblea norteña duro tres días, en los cuales se estuvieron debatiendo una amplia diversidad de condiciones, propuestas y decisiones. La mayor parte del tiempo me mantuve observador, escuchando todas y cada una de las propuestas que hacían los distintos lideres, y también las gentes de cada uno de los poblados. No todos habían podido asistir —no todos los ciudadanos— pero si los suficientes como para que la palabra no fuera únicamente de los lideres. Al final del tercer día, se tomo la decisión de formar lo que paso a llamarse la Facción Norte, unión de todos los pueblos nórdicos. Me escogieron a mi como líder, por ser la raíz de los ideales. Mi tarea no seria exactamente la misma que un líder, pero si ayudaría a todos los pueblos a ofrecer el mejor camino para el progreso en su conjunto; al fin y al cabo, yo conocía mejor que nadie las ideas de mi padre, sabia cual era su objetivo. Aïdín me había dado la fantástica oportunidad de ofrecer un nuevo camino a mis hermanos, y honrar la memoria de mi familia haciendo algo bueno por nuestra gente.

Historia presente.  

Tras dos años como líder de la facción norte, había podido ver como todo el norte había comenzado a desarrollarse, a prosperar. La gente decía que el norte no había tenido tanto auge desde antes de la llamada gran catástrofe. Desde la era de las grandes ciudades que el comercio no fluía con tanta naturalidad, ni las ciudades se veían tan bien conectadas unas con otras. Tras aquellos dos años, me había ocupado de dos cosas principalmente: una de ellas, fue de formalizar distintas academias por todo el norte, cuyo objetivo fuera única y exclusivamente formar a cazadores de inmortales, preparados para defender cualquier rincón del norte en cualquier momento. Mi segunda y mas importante dedicación, fue Meredith, de quien caí inmensamente enamorado.
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MensajeTema: Re: Mithöldir Víðárson   Lun Sep 04, 2017 1:21 am

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MensajeTema: Re: Mithöldir Víðárson   Lun Sep 04, 2017 1:21 am

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MensajeTema: Re: Mithöldir Víðárson   Lun Sep 04, 2017 1:21 am

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MensajeTema: Re: Mithöldir Víðárson   Lun Sep 04, 2017 1:21 am

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